Las viviendas abandonadas en el Centro de Monterrey crecieron 20% entre 2020 y 2024, al pasar de 2,333 a 2,800 inmuebles en el cuadrante que delimitan las avenidas Constitución al sur, Colón al norte, Venustiano Carranza al poniente y la Y Griega al oriente, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda del Inegi y el Plan Municipal de Desarrollo Urbano 2040, reportó Info7 Nuevo León el 26 de octubre de 2026.
La proporción es alta: el Plan Maestro del Centro Metropolitano, elaborado por el Instituto Municipal de Planeación Urbana y Convivencia (Implanc) y difundido en agosto de 2024, contabilizó 2,803 viviendas deshabitadas de 11,605 en el primer cuadro, 24%, según El Norte. El secretario del Ayuntamiento, César Garza, afirmó que con los programas “Transformando Monterrey” y “Monterrey Limpio” “comenzarán a revertir el problema mediante la clausura de los predios deshabitados”.
Las causas se acumulan. La restauradora Selene Sánchez, de la firma Restaurika, señaló los inmuebles intestados tras el fallecimiento de sus ocupantes, las propiedades de dueños que emigraron y dejaron de supervisarlas y los casos con recursos disponibles que permanecen sin uso. “Es muy importante entender que existen distintos factores que desembocan en el abandono de las propiedades, porque realmente no podríamos hablar de una sola causa”, dijo a Info7.
El urbanista Édgar Olaiz, exdirector del Implanc, planteó identificar los inmuebles, conocer su situación legal y definirles un nuevo uso, además de repoblar las zonas centrales para frenar la expansión dispersa de la ciudad. “La densidad es un instrumento para generar condiciones de habitabilidad y no al revés”, declaró. El Plan Municipal de Desarrollo Urbano 2040 identifica 231 lotes subutilizados, mientras que la Sociedad de Urbanismo de Nuevo León estima hasta 1,000 terrenos baldíos o sin uso definido.
El despoblamiento viene de atrás. El cuadrante central tenía 34,740 habitantes en 1990, bajó a 17,390 en 2010, subió a 17,599 en 2020 y llegó a 22,943 en 2023, todavía 34% por debajo del registro de 1990, de acuerdo con estudios académicos basados en censos del Inegi. El Inah resguarda los inmuebles construidos antes de 1900 y el Inbal los del siglo XX, pero ambos solo emiten recomendaciones.
El siguiente paso es municipal: reglas claras de conservación, un inventario de propietarios y talleres de mantenimiento con materiales compatibles, como propuso Sánchez. El Plan Maestro del Centro Metropolitano advierte que la clausura de predios no basta y propone rehabilitar y repoblar los inmuebles vacíos.
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